


“Mis ojos están puestos siempre en el Señor, pues sólo él puede sacarme de la trampa”.
Salmo 25.15
“A los 14 años fui campeona de handball, rompí récords de velocidad en atletismo; fui campeona provincial de slalom paralelo y gigante en el esquí; hice cumbre en el Lanín; y fui reina en mi pueblo y 1er princesa del montañés. Descontenta con mi cuerpo, un día fui al baño después de almorzar y me provoqué un vómito. Lo hice de nuevo al día siguiente al mediodía, esa noche, y así por un mes aproximadamente. Sentí haber descubierto el secreto del éxito, pero después de un susto con algunas manchas de sangre en mi hazaña bulímica, descubrí una mejor idea: mejor sería no comer nada y evitar accidentes. Así me convertí en una adolescente anoréxica.¡Satanás se había encargado de robarme la imagen real de mi cuerpo y de mi vida! Un día fui al hospital y los médicos identificaron el problema al instante. Hablar con mis padres fue algo de lo más difícil, pero fue la clave del éxito. El Señor usó a mamá en la cocina, y con muchísima paciencia, oración, y amor incondicional superé mi bulimia y anorexia. Hoy soy maestra jardinera, profesora universitaria de inglés, tengo mi propio instituto y soy docente. Corro, disfruto de la cocina, y lo mejor, tengo un esposo excepcional a mi lado que me recuerda a diario lo hermosa que me ve (¡Y me pregunta qué hago para seguir mejorando!) ¡Lo que mi enemigo planeó para mi mal, Cristo lo utilizó para mi victoria! Él es mi meta, mi herencia preciosa, mi destino final”. Alejandra Giménez.-
Nuestro enemigo constantemente intenta de engañarnos. Él es el padre de la mentira. Quiere suplantar la verdad de Dios por sus patrañas. Frente a las constantes asechanzas del diablo, solamente nos queda poner nuestros ojos en Dios, pues es el único que puede librarnos de las trampas. Hoy es tu oportunidad de verte con los ojos de Dios.
Oración: “Señor, renuncio al engaño del enemigo sobre mi cuerpo, mis pensamientos y mi futuro. Sólo tus palabras son la verdad para mí. Amén.”