Venciendo el Gigante de la Mediocridad

(5 votos)
Usar puntuación: / 5
MaloBueno 

“…Determinarás así mismo una cosa y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz…”

Job 22:28

 

Marina Soto“Soy Marina Soto, tengo 25 años y estudio abogacía. Viví muchos años con sobrepeso y un día decidí empezar a cuidarme, cambiar mi físico y mejorar mi salud. Esa decisión no fue por propia voluntad (en primera instancia): fue a raíz de un comentario de una amiga, acerca de mi mediocre forma de manejarme en todo. Mi ideología de vida era: “la ley del menor esfuerzo”, ¿Para qué esforzarme si simplemente las cosas funcionan? ¿Excelencia? ¿Para qué? Para mi metro 56’ de altura y mis 82 Kg., el exceso de peso realmente se notaba. Fue exactamente el 16 de marzo del 2007 cuando mi corazón y mi mente hicieron ‘clic’. En una actividad de adolescentes, el pastor invitado habló del esfuerzo: de no hacer solamente lo que “‘tenemos que hacer”’, sino de ir más allá. Ahí comprendí que no estaba cuidando mi cuerpo como tenía que hacerlo. Mi mediocridad había llegado a afectar mi salud. Después de dos años de esfuerzo estoy pesando 56 Kg., ya no están esos 26 Kg. que más que dañar mi salud, dañaban mi espíritu. Mi físico cambiaba a medida que mi espíritu se sanaba. Te animo a que seas firme y que decidas en tu corazón los cambios que querés, ¡Y que comiences a caminar en la vida de victoria que Dios te quiere dar!

 

Aplique la excelencia a todos los ámbitos de su vida. Haga su trabajo con excelencia, cuide su cuerpo con excelencia, haga un favor de la mejor manera. Un cristiano debiera hacerlo bien, hacerlo completo, y hacerlo a tiempo. No se conforme con “lo suficiente”, cuando Ud. puede dar lo mejor y más excelente. Eleve su nivel de expectativa de Ud. mismo. ¡Ud. puede dar más! ¡No se conforme con lo poco que el diablo quiere para su vida, cuando puede tener todo lo que Dios ha preparado!

 

Oración: “Señor Jesús, enséñanos a ser cristianos excelentes. No queremos ser comunes ni mediocres. Enséñanos a hacer bien, completo y a tiempo. En tu nombre, amén”