


Tener una mentalidad próspera es comenzar a vernos como Dios nos quiere ver, prósperos y bendecidos. Muchas veces no coincide la imagen que tenemos de nosotros mismos, con la imagen que Dios tiene de nosotros (ver Jeremías 1:4-8). Algo pasó en la vida de Jeremías que le hacía sentir débil, frágil, incapaz, falto de preparación, es decir “un niño”. Pero el Señor le corrige su imagen y le declara lo que Él verdaderamente es y puede llegar a hacer.
En definitiva nosotros somos lo que Dios dice que somos y podemos llegar a hacer lo que Él dice que podemos hacer. Lo mejor que podemos llegar a ser de nosotros mismos es llegar a ser lo que Dios dice que somos. Él, ha sembrado en nuestra vida una semilla para que alcancemos esa excelencia de vida, esa semilla es un potencial increíble en forma de: ideas creativas, sueños maravillosos, oportunidades múltiples, relaciones, etc. Pero nada de eso sirve por el solo hecho de tenerlo guardado.
Tienes que creer que tienes lo necesario para lograrlo.
Dios no te ha creado como un ser ordinario, mediocre, común. Te creo como un ser muy especial y para cosas grandes. Y aunque en el camino te hayas desviado, nuestro Padre Dios nos ha restaurado y nos ha devuelto al lugar correcto. Esto lo enseña la parábola del hijo pródigo, quien a pesar de haberse desviado y llegar a la peor condición de vida (criar cerdos y alimentarse de su comida), el padre lo dignificó poniéndole nuevamente sobre todos sus bienes.
Tú has sido creado para grandes cosas, si estás en el lugar equivocado, no es porque eso tenía Dios para tu vida, sino que eso es el resultado de tus errores; pero si vuelves a Dios, Él te pondrá en el lugar para lo cual fuiste creado. La Palabra de Dios dice que: "Dios nos bendijo con toda bendición espiritual” No dice que seremos bendecidos, sino que ya nos ha bendecido. Él ha puesto dentro de nosotros todo lo que necesitamos para salir adelante.
No te pierdas lo mejor que tiene Dios tiene para tu vida
Conocida es la anécdota de ese emigrante que se vino a América escapando del hambre de la 1ra guerra mundial. Juntó cada centavo para comprar el pasaje y cuando lo tuvo en manos, con lo poco que le quedaba compró unas galletas secas y un poco de queso para comer durante la larga travesía. Mientras los pasajeros de 1ra comían en un gran salón abundante y rica comida, Él en la cubierta comía un pedacito de queso cada día y una galleta, calculando que le alcance para todo el viaje. Así fue durante varios días, hasta que un oficial se le acercó, le pidió el pasaje y sorprendido le preguntó, ¿Por qué comía eso, si el pasaje que tenía le incluía la comida?
Muchos se están perdiendo lo mejor de Dios porque no se han enterado. Otros se han están perdiendo lo mejor de Dios porque no pueden creer que ellos también pueden entrar y comer. Algunos siguen en la vida diciendo, no tengo cualidades, no tengo oportunidades, no tengo habilidades, no tengo estudios, no tengo, no tengo. Dios ya te dio todo, te bendijo con toda bendición espiritual. Deja de vivir de queso y galletas; Él ha preparado manjares, fiesta, abundancia para todos nosotros. Acércate al banquete de la vida, acércate a la fiesta de Dios, acércate a su provisión abundante. El hecho de que algo haya salido mal, no cambia nada de lo que tú eres en Dios, nada cambia los planes que Dios tiene para tu vida. Dios no ha anulado la bendición que está disponible para ti.
Mefi-Boset era nieto del Rey Saúl, hijo de Jonatan, amigo del alma de David. Saúl y Jonatan mueren en la guerra en el mismo día, y cuando la noticia llega al palacio, una sierva toma a Mefi-Boset, y se lo lleva apresuradamente para salvarlo de represalias. En la huída el niño cae al piso y queda lisiado de los pies. La sierva lo lleva a esconder a Lodebar, una aldea desconocida, asolada y pobre. Allí vive miserablemente el nieto del rey casi toda su vida. Siendo David Rey, acordándose del pacto que hizo con Jonatán su amigo, pregunta ¿Queda alguien de la casa de Saúl al que yo pueda mostrarle bondad? Un siervo le contesta afirmativamente y le habla de Mefi-Boset. David inmediatamente manda a traerlo al palacio, pero Mefi-Boset no podía creer que lo llevaran para beneficiarlo, sospechaba que lo eliminarían. Por eso le dice al Rey David: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo? Terrible la visión que Mefi-Boset tenía sobre sí mismo.
Pero sus dudas se disiparon y su vida cambió cuando oyó la voz de David diciendo: "No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor a Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de tu padre, y tú comerás siempre a mi mesa” Quizás tú no seas todo lo que has deseado ser, quizás tienes marcas del mal pasado, marcas emocionales, espirituales o aún físicas, como las tenía Mefi-Boset. Pero eso no cambia el pacto de Dios con sus hijos. Él todavía tiene un lugar para Ti en la vida, todavía tiene planes de bien, de paz y no de mal