En Dios haremos proezas, y Él hollará a nuestros enemigos

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    Lunes, 05 Diciembre 2011
  • Semana
    05.12.11
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Salmo 108:13

 El hablar de proezas nos lleva a pensar en ir más allá de nuestros propios límites, y de nuestras propias fuerzas. Decimos que “en Dios haremos proezas” simplemente porque en Dios solo se hacen “cosas sobrenaturales”. Elías logró derrotar a los 400 profetas de Baal; Daniel salió ileso del foso de los leones; Moisés guió durante 40 años al pueblo por el desierto: Josué logró derribar las murallas de Jericó con cornetas y jarrones: David le cortó la cabeza a Goliat; Gedeón derrotó a los madianitas con solo un ejército de 300 hombres.

Nosotros, sus hijos, la iglesia de Cristo, también podemos hacer proezas, grandes hazañas en el Señor. Dios nos presenta grandes desafíos que a veces parecen locuras, pero pueden lograrse por medio de la fe. Para hacer Proezas debemos hacer lo siguiente:

a) Creerle al Señor.

Y creerle a Dios no es fácil porque creerle tiene que ver con cosas que van más allá de nuestro control, de nuestro entendimiento, de nuestras fuerzas, de nuestras posibilidades y probabilidades. No se trata de creerle a Dios en aquellas cosas que sabemos que pueden suceder, se trata de creerle en aquellas cosas que no hay razón humana, no hay pronóstico humano, no hay alternativa humana, para creer que pueda suceder.

Creerle a Dios es entrar en el terreno de lo imposible creyendo que será posible. Bien describe la Biblia a Dios como quien da vida a los muertos y llama las cosas que no son como si fueran.

No le fue fácil a María creer que de ella nacería el Hijo de Dios por obra y gracia del Esp. Santo. Tampoco a los discípulos creer que podían alimentar una multitud con 5 panes y 2 peces. Tampoco a Pedro ir a buscar en la boca de un pez una moneda para pagar los impuestos. Menos a María y Marta creer que su hermano Lázaro viviría a pesar de que su cuerpo echaba mal olor. Tampoco a Noé cuando Dios  le dijo: “prepárame un arca”.   Es que nunca ha sido fácil creerle a Dios por la sencilla razón que lo que Él pide, promete y hace, son cosas sencillamente sobrenaturales.

 

b) Hacer a un lado las excusas

Nada ni nadie debe alejarnos de nuestro deseo de agradar a Dios.   Los héroes de la fe, no pusieron excusas infundadas. De hecho, cada uno realmente tenía razones valederas para dudar de lo que Dios les proponía, sin embargo, superaron sus limitaciones y lograron lo que el Señor les desafió.

Gedeón se preguntaba cómo salvaría al pueblo si era pobre y el más pequeño de su familia; David no era considerado apto por su padre ni por sus hermanos, no recibió apoyo ni estímulo; Jeremías se sentía como un niño cuando Dios le llama a asumir su responsabilidad.   Cada uno tenía excusas válidas las cuales Dios tuvo que hacer un lado de sus vidas, porque para Él, no hay nada imposible. Satanás tratará de utilizar las peores verdades de tu vida para no salir adelante cuando Dios te ha ordenado algo y no debe ser así. Las peores verdades de nuestra vida no deben evitar que hagamos lo mejor.

Ante una orden de Dios, no hay verdad que justifique nuestra desobediencia. Todos tenemos limitaciones, sin embargo, la verdad superior es que Dios te dice que puedes hacerlo, así que tus verdades ya no importan. Su verdad es más poderosa que la nuestra.

 

c) Esforzarse.

Los héroes de la fe trabajaron hasta el cansancio, de día y de noche.  Se esforzaron para lograr lo que Dios les había ordenado. Cuando nos preparamos para hacer proezas en el Señor, debemos comprender que no será fácil, al contrario, encontraremos dificultades, por lo que es necesario esforzarse y tomar valor.   Cuando nosotros trabajamos por lograr Sus planes, Él nos apoya, pero hay que esforzarse y pelear la batalla y enfrentar el enemigo.

Josué es exhortado tres veces a esforzarse y ser muy valiente, a pesar de que es Dios quien le ha prometido entregar la Tierra Prometida.   Dios hizo que Josué y Caleb se esforzaran y conquistaran la Tierra Prometida.

Esforzarnos por alcanzar lo que Él nos pide, es la forma de llegar a ser héroes de la fe, como los que nos presenta la Biblia. Es fácil admirarse por lo que estos hombres lograron, la dificultad está en aceptar que hoy a  nosotros nos corresponde hacer proezas.

c) Que el nombre del Señor sea exaltado.

El común denominador de las proezas relatadas en la Biblia es que el nombre del SEÑOR siempre fue exaltado. Siempre el fin o propósito de las proezas es la exaltación del Señor.   Las proezas de DIOS se empiezan a ver en nuestras vidas cuando: .Buscamos que el nombre de nuestro DIOS sea exaltado. .Disponemos nuestros corazones para dar lo mejor de nosotros y 3º. Tomamos un total compromiso al servicio del pueblo de DIOS.