


Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por causa de mí, la salvará. Mt 16:24.25
Hay leche, bebidas, comidas Light, pero lo que no puede haber es cristianos Light ya que eso es una contradicción en sí mismo. El modelo de vida cristiana que estableció Jesús, que es el único modelo que hay, es una vida altamente comprometida con la persona de Cristo y con los valores del Reino de Dios.
Es verdad que hay predicadores que predican un evangelio Light y levantan iglesias Light. Son aquellos que predican un evangelio de la oferta, barato, de remate de fin de temporada cuyo propósito es atraer fácilmente a la gente y tratar de no espantarlas con las demandas del verdadero evangelio.
Es verdad que la salvación es gratis para las personas, porque el precio lo pagó Jesús en la cruz. Pero quien ha alcanzado verdadera salvación se introduce en el camino de la vida cristiana la cual implica pagar el costo del discipulado.
Jesús está hablando de un evangelio de compromiso, confronta a las personas y les dice que hay demandas, condiciones, que hay un precio. Nadie puede seguir a Jesús fácilmente. No hay descuento para seguir a Jesús, el evangelio no está de oferta. El precio de ser cristiano sigue siendo alto, elevado, exige compromiso total con Dios.
Negarse a sí mismo implica dejar de lado nuestros derechos, nuestro ego, nuestras prioridades, dejar de lado el orgullo y hasta la propia voluntad. Todo debe estar sometido a Cristo. Él es la prioridad, él es el principio y fin de todas las cosas que hacemos. No se trata de hacer todo lo que queremos hacer y si tengo tiempo, si no estoy cansado, si no hay otro compromiso sigo a Jesús. Pablo expresaba esta verdad espiritual de manera práctica al decir: Ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí.
El evangelio de Lucas (14:16-24) describe a quienes queriendo seguir a Jesús no pueden negarse a sí mismo. Menciona personas que están ocupadas con sus negocios, con sus nuevas adquisiciones, comprometidas con sus familias y eso no les permite aceptar la invitación de Jesús. Esas personas no se están negando a sí mismas y no pueden ser discípulos de Cristo.
La invitación a ser cristiano es costosa y no Light. Cristo no pide poco, no pide mucho, Cristo pide toda tu vida. Si ser cristiano fuera fácil, cualquiera sería cristiano, y en verdad que no cualquiera puede ser cristiano sino solo quien renuncia a sí mismo y hace de Jesús la autoridad superior.
Tomar la cruz cada día es pagar el precio del desprecio, de la burla, de la incomprensión de los amigos y aún de la propia familia. El evangelio light dice que todo te será fácil, que todo te irá bien ¿entonces como entendemos la cárcel de Pablo, el martirio de Esteban, la cruz de Cristo? Cuando nos convertimos a Dios automáticamente nos convertimos en enemigos de Satanás y del sistema que él domina que es el mundo. Por eso, manifestar nuestro cristianismo en todas las áreas de nuestra vida nos va a poner en una situación de confrontación con las demás personas.
No podemos adaptar el mensaje a lo que la gente está queriendo oír, debemos predicar lo que la gente necesita oír. El evangelio no es “sírvase lo que quiera y deje lo que no le gusta”. Cuando Jesús predicaba lo que la gente necesitaba, muchos le dejaban. La pregunta es si vamos a seguir a Cristo al precio de no ser aceptables a los demás, de no ser comprendidos.
Seguir a Cristo no es tener una religión que me exige semanalmente ir a un templo, seguir a Cristo es pagar el precio de hacer lo que Él dice, Vivir como Él dice, abstenernos de lo que Él dice; aunque el medio que nos rodea no lo acepte, no lo comprenda, nos presione, nos incomode.
No piensen que he venido a traer paz a la tierra, no he venido a traer paz sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra y los enemigos de los hombres serán los de su casa. El que ama padre, madre, más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla la vida la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. Mateo 10:34-39 El verdadero evangelio nos confronta aún con nuestros seres queridos, con nuestra familia, con nuestros amigos y compañeros. ¿Vas a tomar esa cruz? ¿Vas a pagar ese precio? ¿Que vas a hacer? Leer Mc 8:38