1 Samuel 30:1-31
La historia nos cuenta que habían asolado a Siclar cuando David y su ejército no se encontraban en la ciudad. Se llevaron cautivos a las mujeres, hijos y posesiones. Esta situación los dejó destrozados y abatidos. Sin embargo, nos enseña algunos principios que debemos saber para enfrentar las adversidades y confiar en la respuesta y provisión de Dios.
- Desolación, consuelo y abatimiento: Muchas veces, a lo largo de nuestra vida aparecen situaciones que nos llevan a momentos de desconsuelo o dolor y que nos dejan como acabados o sin fuerzas preguntándonos qué es lo que nos pasa y sintiendo que “no nos quedó nada”. Los planes de Dios en nuestra vida tienen que ver con que se cumpla su propósito por eso, muchas veces, es necesario que pasemos por algunas pruebas para que El siga afinando su plan.
- Aprendiendo el camino de salida. En cada una de sus dificultades que tenemos que atravesar tenemos una puerta de salida, un camino. La historia nos dice en el versículo 6, que David cobró ánimo y puso su confianza en el Señor. Jesús es la puerta de salida para todas nuestras desolaciones, cansancio y abatimiento.
- Salmo 32:8: “Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir, yo te daré consejos y velaré por ti”
- Proverbios 3:5-6: “Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas”
- Isaías 30:21: “Ya sea que te desvíes a la derecha o a la izquierda, tus oídos percibirán a tus espaldas una voz que te dirá: “este es el camino, síguelo”
- ¡Señor no doy más! ¡Me fundí! ¡Necesito reponerme!: Los hombres de David llegan al arroyo de Besor agotados. Unos 200 le dijeron a David que no podían avanzar más. La iglesia tiene en el quórum de todos los que somos, algunas personas que hoy se encuentran en la misma situación. David no les reprendió ni avergonzó ni los dejó de lado y les permitió quedarse, dándoles un espacio para reponerse. El Señor quiere corazones en la Iglesia que sepan tratar a esos hermanos que hoy están pasando por el cansancio y el abatimiento.
- La provisión impensada de Dios nos lleva a la conquista. Cuenta la historia que en medio de los escarpados caminos, David y los hombres se sumieron en una profunda depresión por no saber cuál camino tomar. Se encontraron con un hombre egipcio que estaba en pésimas condiciones y luego de atenderlo, les llevó hacia dónde estaban los egipcios junto con todas sus pertenencias. Dios les restauró todo lo que ellos tenían. Este hombre fue la provisión de Dios en medio de la crisis. EL Señor te va a dar lo que necesarias cuando vayas a buscar lo que Dios te ha dicho.
- Respeto, ordenanza y bendición: Cuando regresaban, un grupo de los que estaban pensaron en no repartir el botín entre aquellos que se habían quedado. David tomó su lugar entre los que presiden y realizó 3 cosas:
- Les enseñó respeto: Declaró que los que quedaron tenían el mismo derecho que los que fueron a pelear y recibir el botín porque la victoria no la habían tenido ellos sino Dios.
- Ordenanza: Decretó que cada botín que logren es para todos. Este es un principio que Dios establece a través de su Espíritu Santo. Dios no reparte bendiciones diferentes para las personas: La provisión, bendición y botín espiritual es para todos.
- Bendición: David repartió parte del botín a sus amigos, los ancianos, como reconocimiento de la autoridad que tenían. Esto también es un mensaje: Nuestras manos a veces están llenas de bendición porque Dios nos las ha confiado y no porque la hemos obtenido por nuestros propios méritos. Tenemos la misión y tarea de bendecir, de vaciar nuestras manos para que no se marchite la bendición de Dios en nuestras manos bendiciendo a aquellos que lo necesitan para que Dios vuelva a llenar nuestras manos.