


1. PECADOS NO CONFESADOS: Es probablemente el más común y fuerte de los impedimentos a la oración. David tomó conciencia d esto y escribió El no me habría escuchado si yo no hubiera confesado mis pecados (Salmo 66: 18). Dios es santo y no tolerara nuestro pecado. No podemos pretender vivir sin pecado, pero es la confesión lo único que le quita el poder y anula sus consecuencias. El pecado no confesado, el pecado oculto le resta poder a nuestras oraciones. Dios nos perdona cuando confesamos el pecado y este desaparece. Porque perdonare la maldad de ellos, y no me acordare más de su pecado (Jer. 31:34) Dios perdona y nuestra oración vuelven a cobrar poder.
2. INCREDULIDAD: Es la enfermedad de los creyentes. Creyendo en la persona de Dios, no creen en su respuesta, no la esperan, dudan. La incredulidad anula toda respuesta de parte de Dios. Sin fe la oración carece de poder. Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor (Stgo 1:6-7).
3. DESOBEDIENCIA: La obediencia es una condición para disfrutar de los beneficios del Padre. Esa es la condición que debemos cumplir para poder acercarnos a Él en oración. Si vamos a desarrollar una creciente relación con Dios y llegar a ser personas fuertes en la oración, debemos obedecer. La obediencia es el resultado natural de la fe en Dios. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho. (Juan 15:7,10).
4. FALTA DE PERDÓN: El perdón no es un asunto menor. Se trata de una conducta netamente cristiana conforme al Espíritu Santo. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestros Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas (Mc 6:14-15). Cuando una persona se niega a perdonar a otra, se daña a sí misma, porque su falta de perdón producirá en ella raíces de amargura y con amargura no se puede entrar en oración y salir con bendición.
5. MOTIVOS FALSOS: cuando nuestros motivos no son buenos, nuestras oraciones carecen de poder. Por ende es imprescindible cuando hacemos algo, especialmente los grandes proyectos, examinar porque lo estamos haciendo. Stg. 4:3, dice: pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. Al orar podemos examinar si estamos actuando con orgullo, temor, autosuficiencia, egoísmo, conveniencia, etc., Dios nos lo mostrara siempre que deseemos escuchar. Y si lo deseamos, Él cambiara nuestros motivos.
6. LA IDOLATRÍA: Un ídolo puede ser cualquier cosa que se interponga entre Dios y nosotros; por tanto, idolatría no es, solo adorar una imagen, sino más bien, poner cualquier cosa primero que a Dios. Los ídolos vienen de muchas formas como el dinero, la fama, una carrera, los hijos, el placer, etc., pues este es un asunto del corazón. Según Ezq. 14:3; Dios no permite que un adorador de ídolos, le hable. Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos?
7. INDIFERENCIA HACIA OTROS: Esa es una actitud incorrecta, y es abominada por Dios, pues El se interesa por todos los hombres, sin importar su raza, clase, credo o nación. Las Escrituras mencionan el anhelo de Dios para que haya unidad entre los creyentes, los hermanos cristianos, los cónyuges. etc. Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también se amen unos a otros (Juan 13:34).