


Daniel 3:1-30
No midas a Dios con tus límites. Muchas veces vemos que como humanos somos limitados. Nuestros límites se forman por nuestra experiencia, por nuestra enseñanza y por lo aceptado como normal y racional.
Este es el tiempo de animarnos a esperar algo nuevo de Dios y a creerle de una nueva manera. Animar a que nuestra fe sea renovada y que podamos conocerlo de una manera más amplia y más grande. Necesitamos abrirnos a la presencia de Dios para que él cambie nuestras enseñanzas, costumbres, conceptos, formas o modelos de vida. Solo así podremos aprender el modelo de Dios.
La historia de Daniel junto a Sadrac, Mesac y Abed Nego nos enseña como permanecer fortalecidos en la fe aún en medio de circunstancias difíciles sin dejarse doblegar o humillar delante de las condiciones que muchas veces son autoimpuestas y, otras veces, marcadas por el contexto social en el cual nos desarrollamos.
1 . OBEDIENCIA INCONDICIONAL: Vivimos en una sociedad en la que todo está dándose vuelta. Lo normal ya no es normal. Se ha desvirtuado tanto nuestro país que parece que la obediencia incondicional a Dios ya no es necesaria, sin embargo, el Señor está esperando de nosotros incondicionalidad. Esa clase de fidelidad y entrega tiene que ver con llamar las cosas como Dios las llama: Pecado al Pecado; santidad a la santidad y arrepentimiento al arrepentimiento.
En el versículo 16 y 17 Sadrac, Mesac y Abed Nego respondieron a Nabucodonosor: “No es necesario que te respondamos sobre este asunto. Nuestro Dios, a quien servimos, puede librarnos del horno del fuego ardiente; y de tus manos, rey, nos librará”. Sin importar las presiones del contexto, ellos supieron en quién confiaban y sostuvieron su fe.
¿Delante de qué te estás postrando? ¿Consumismo, materialismo, egoísmo, indiferencia, juicios, dureza de corazón? Debemos desandar el camino que anduvimos y manifestarle un amor incondicional a Dios, obediencia a su palabra y santificarnos porque mañana hará maravillas. Josué 3:5 dice “Y Josué dijo al Pueblo: Santificaos porque Jehová hará maravillas entre vosotros”.
2. DISPOSICIÓN A SACRIFICARLO TODO: No negocies tu relación con Dios. Hay cristianos que creen que pueden jugar con Dios y se encuentran con que Dios les falló y que Él se olvidó de ellos. Piensan que dieron todo y que ahora Dios tiene que responderles porque de lo contrario abandonarán todo. Abrirse a un mover de Dios tiene que ver con sacrificar todo aquello que nos frena y nos ata. En la medida de nuestro sacrificio será la respuesta de Dios. ¿Estás dispuesto a dejarlo todo por él? Lucas 18:18-22.
3. CONFIANZA CIEGA EN QUE DIOS ESTÁ EN EL CONTROL DE TODAS LAS COSAS: (V17) “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo y de tu mano oh rey nos librará y SI NO sepas oh rey que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”. Tu adoración, tu relación con Dios no se negocia. Está confianza no tiene condición. Siempre Dios hará maravillas. Dios hará milagros. Espere milagros. Crea que sus imposibles son posibles para Dios. Filipenses 4:19 “Mi Dios pues suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”